
El espacio está calibrado con precisión para que tres equipos puedan cocinar simultáneamente sin cruzarse. Cada puesto de 1,80 m funciona como una isla independiente, garantizando una fluidez total incluso en los momentos de mayor actividad.
Más que una zona de servicio, la pequeña cocina está equipada para presentaciones culinarias y eventos (hostings). Es el corazón social del proyecto, donde los emprendedores comparten sus redes de contacto y prueban sus futuros menús en condiciones reales ante sus primeros invitados.



Durante los talleres de co-concepción, una emprendedora contaba que producía más de 300 comidas por semana entre su garaje y locales improvisados. Para ella, la llegada de este laboratorio con sus espacios de almacenamiento profesional ha supuesto una revolución logística.
