

Pasamos de una parcela casi totalmente impermeabilizada a un jardín de 107 m². Eliminar la antigua losa de hormigón para que el terreno volviera a respirar fue una prioridad absoluta desde el inicio.




Decidimos solicitar una exención de plazas de aparcamiento. En un terreno tan limitado, cada metro cuadrado ahorrado al coche es un metro cuadrado ganado para la biodiversidad y el confort de los habitantes.
Los muros de mampostería del sitio no son simples límites, son el alma del proyecto. La implantación se trabajó para poner en valor estas estructuras históricas y conservar la transparencia visual propia del patrimonio de Montreuil.