

El edificio aprovecha su singular configuración para ofrecer tres direcciones independientes. Esta estrategia permite la convivencia entre la intensidad de una jornada de formación y el prestigio de un evento en el auditorio de la última planta, sin cruzar nunca los circuitos ni perturbar la intimidad de los residentes en el coworking.

El estudio ha permitido pasar de una planta de oficinas convencional a un programa denso capaz de acoger simultáneamente a 60 alumnos en formación, 25 coworkers y más de 100 invitados en eventos, demostrando la capacidad del sitio para convertirse en un nodo fundamental de la economía social y solidaria.
